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Law School & Tamales: DACA Opens Doors for Kimberly


With the help of Lending Circles for DACA, Kimberly is finishing her degree and prepping her law school applications — all while helping her mom and sister grow their family tamale business.

It’s hard to miss Ynes’s tamale stand.

On weekday mornings in a quiet Oakland neighborhood, you’ll find all the energy of a street market packed into one small food cart. “I was about to get breakfast across the street, then I saw you all!” shouted one of Ynes’s regulars as she approached the cart.

For years Ynes and her daughters, Kimberly and Maria, have been coming to the same spot to serve up authentic Mexican tamales. Ynes and her husband moved to Oakland from Cabo San Lucas 20 years ago to create a new life, with more opportunities for their young daughters.

From an early age, Kimberly was determined to make the most of these opportunities.

Kimberly is one of the many thousands of young people who have used Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA) to attend college and secure jobs. And she’s one of the hundreds who have used Lending Circles for DREAMers to fund their DACA applications.

But before DACA, many doors were closed to her.

As a child, Kimberly worked hard in school and ultimately graduated with the grades she needed to go to a 4-year university. But because she wasn’t born in the US, she didn’t qualify for financial aid or even in-state tuition. Instead, she enrolled in a local community college that she could afford to pay out-of-pocket.

One evening, Kimberly saw a segment on Univision that would change everything: a profile of a local nonprofit that provides social loans to help immigrants build credit and apply for DACA. Hoping this could be the key to her dream school, she came to our office to learn more.

Two years ago, Kimberly joined her first Lending Circle.

Right off the bat, she found MAF’s financial management training extremely helpful. “In school they teach you how to do math problems and write papers, but they don’t teach you about credit,” she said. Next, with her Lending Circles loan and a $232.50 match from the SF Mexican Consulate, she applied for DACA and was soon approved.

Her new status lifted the barriers that had been holding her back from her dreams.

Kimberly could finally access the financial aid she needed to transfer to San Francisco State University. She was hired for two part-time jobs. And with better credit, she secured a loan to buy new equipment for her family’s business: tables, chairs, and canopies so their customers to sit and socialize.

Today, Kimberly is finishing her degree in political science at SFSU — and her second Lending Circle.

She’s giving back to her community by volunteering at the East Bay Sanctuary Covenant, an organization that supports refugees and immigrants in the Bay Area. She’s also studying for the LSAT and preparing her law school applications, working toward a career in immigration and family law.

And all the while, she’s helping her mom grow their family’s food cart business.

Kimberly and her sister Maria are still by their mother’s side, serving tamales to an ever-growing clientele. What’s next for the family business? With an improved credit history, they’re seeking a larger loan to expand their operations with a second food cart. Ultimately, Ynes dreams of opening a restaurant to bring her delicious tamales to even more eager, hungry customers.

Diana consigue buenos resultados en San Francisco con un pequeño Lending Circles por negocios


Paseador de perros consigue un pequeño préstamo de negocios en San Francisco que le da un impulso a su historial crediticio y a su negocio

Al crecer en México, la madre de Diana trataba a sus perros como si fueran parte de la familia. Pero cuando Diana se mudó a San Francisco cuando tenía 12 años, su familia ya no tuvo el espacio para tener perros. Ella esperaba con anhelo el día en que pudiera volver a tener un perro en su hogar, pero no fue sino hasta que terminó la universidad que pudo cumplir su sueño.

Después de estudiar diseño de interiores en el City College, Diana empezó su carrera trabajando con un Diseñador de Hogares. Esto fue gratificante porque podía convertir cualquier casa en una obra de arte. Podía tomar una cocina común y corriente y hacerla que pareciera el escenario de un elegante show de cocina, o hacer que una sala fuera más cómoda y hogareña simplemente reacomodando los muebles y la luz.

Cuando el negocio de las casas se desplomó en 2008, nadie estaba intentando vender su casa y mucho menos contratar a alguien para decorarla. El desplome la dejó sin trabajo y la obligó a volver a pensar hacia dónde dirigir su carrera. Fue entonces cuando Diana recordó sus memorias de la infancia.

“Me encantan los animales, pero nunca pensé que encontraría una carrera en ellos,” explica Diana.

Diana decidió tomar un riesgo y saltar hacia una nueva profesión tomando un trabajo en una guardería para perros. Siempre había tenido una mascota, y cuidaba a su French bulldog como una madre amorosa, pero nunca había hecho nada como esto de manera profesional; aunque rápidamente encontró limitantes en el trabajo.

Amaba cada minuto de trabajo con los animales, pero se sentía frustrada por las largas horas, salario bajo y oportunidades de progreso limitadas. Como resultado, Diana empezó a buscar formas de convertirse en su propia jefa y se puso la meta de abrir un negocio de pasear perros.

Diana deseaba ir a un banco y obtener un préstamo de negocios; pero no podía. Aunque había estado viviendo en los Estados Unidos casi toda su vida, había terminado la universidad y tenía un trabajo de tiempo completo, no tenía historial crediticio.

“Una vez que me decidí a iniciar un negocio, no hubo vuelta atrás.”

Escuchó acerca de una organización no lucrativa local que podía ayudarle a crear un plan de negocios a través de un amigo y con la cual podría hacer despegar su negocio de pasear perros. Una de las cosas que aprendió en la planificación de negocios fue como encontrar su nicho. Diana decidió que no quería simplemente tener un negocio típico de pasear perros. En vez de eso, quería combinar su amor por los animales con valores ambientalistas. Quería asegurarse que cada parte de su negocio fuera ecológico; desde golosinas y comida para perro orgánica y de buen sabor, hasta juguetes reciclables y bolsas de residuos biodegradables.

En tan sólo seis meses, ya tenía su licencia de negocio y Green Urban Dog vio la luz. Ahora con licencia para proporcionar cuidado de animales, sus servicios ecológicos estaban listos para iniciar en 2012. Los siguientes obstáculos eran crear un puntaje crediticio, obtener más entrenamiento y conseguir una base de clientes. Para desarrollar su crédito, se unió a Lending Circles, en el que pasó de cero a más de 650 en sólo algunos meses. Después pasó más de 56 horas de entrenamiento en RCP y paseo de perros para aprender los detalles. Para finales de 2013, pudo conseguir a su primer cliente. Pero antes de que pudiera llamarse a sí misma Green Urban Dog, hubo un último obstáculo al que enfrentarse.

El último obstáculo de Diana fue su auto que devoraba gasolina.

“Gastaba casi $90 a la semana tan sólo en gasolina transportando a los perros en la ciudad,” dice ella. Sabía que podía ahorrar dinero y hacer que su negocio fuera completamente verde al conseguir un carro híbrido. Aunque Diana ahora tenía un historial crediticio y suficientes ingresos para cubrir los pagos mensuales de un préstamo, su puntaje seguía por debajo del requerido y por tanto no podía calificar para un préstamo por un auto.

Diana volvió a MAF porque escuchó acerca de un programa que daba pequeños préstamos de negocios con cero intereses a propietarios de negocios. Can la ayuda de MAF, Diana recibió un micropréstamo para su negocio. Fue capaz de comprar un auto usado y eficiente en energía para transportar a los perros. Desde entonces, Diana se ha unido a Lending Circle para Negocios para seguir desarrollando su crédito y tener acceso a préstamos más grandes de bancos en el futuro.

Ahora con 12 clientes de tiempo completo, el negocio de Diana crece con rapidez. Ella se especializa en trabajar con razas de nariz corta como bulldogs franceses e ingleses; una táctica que le ayuda a conseguir clientes frecuentes y leales. Hasta tiene un “Club de Aventuras de Nariz Corta” para los cachorros con actividades diseñadas para razas de nariz corta.

“A todos los que conozco les digo, ‘vayan a Mission Asset Fund por un pequeño préstamo de negocios.’”

Desarrollar crédito a largo plazo obteniendo préstamos de negocios con cero intereses le ha dado un gran impulso. ¿Cuál es el consejo de Diana para los que desean abrir su propio negocio? ¡Adelante! Aunque el camino va a ser difícil y aterrador, ella cree que “el sol brilla para todos” mientras sigan trabajando para alcanzar sus sueños.

¿Conoces a algún propietario de un negocio pequeño como Diana en San Francisco? Diles que se inscriban hoy en LendingCircles.org.

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